
Un pabellón que se transforma en cubierta para la huerta escolar del Colegio Público República de Panamá
Desde 2012 colaboramos con el Ayuntamiento de Madrid para diseñar su stand en el Congreso Nacional de Medio Ambiente. Cada año, el reto es hacer del pabellón un ejemplo de sostenibilidad, donde el verdadero fin es la segunda vida que se le da tras la exposición.
En esta ocasión trabajamos junto a la comunidad del Colegio Público República de Panamá en Madrid, a cuyo patio se traslada la estructura creando un lugar de sombra, un anfiteatro, un aula al aire libre y una ampliación del huerto existente.

Para el diseño se reutilizan materiales procedentes de los almacenes municipales de Madrid. Señales de tráfico deterioradas, ladrillos y bloques de hormigón del Taller Municipal de Cantería, plantas del Vivero de Estufas del Retiro, el Mulch de la planta de Migas Calientes, la logística del Centro de Información y Educación Ambiental Huerto del Retiro y el transporte municipal.

Tras la exposición, junto al Área de Educación Ambiental, transformamos el stand en un aula exterior en el patio del Colegio República de Panamá, para reutilizarlo como parte de su estrategia de renaturalización de patios escolares. Durante la inauguración, además, se realizó un taller con el ilustrador David Cárdenas para diseñar y pintar el suelo alrededor de la instalación, incorporando representaciones de la flora y la fauna autóctona.


Los postes de señales de tráfico de los almacenes municipales sostienen lonas ligeras que proporcionan sombra. Además, se aprovecha la sombra de los árboles existentes en la zona del colegio para hacer el espacio más habitable durante todo el año.

El conjunto se diseña como un sistema de mobiliario adaptable y flexible. Un aula exterior con dos jardineras, una grada de madera y un espacio de estancia. Estos elementos, junto con las sombras generadas, conforman el aula al aire libre, que se puede complementar con elementos móviles propios de cualquier aula, como pizarras, sillas…


Las plantas autóctonas de los viveros municipales no solo aportan vegetación al aula exterior, sino que también facilitan actividades pedagógicas relacionadas con la naturaleza, como la observación de insectos polinizadores y el mantenimiento del huerto escolar.


Su implementación y uso son una gestión participativa del profesorado en coordinación con la comunidad educativa, asegurando su mantenimiento y promoviendo el sentido de pertenencia entre el alumnado. Un proyecto piloto para repensar los espacios educativos y aprovechar recursos disponibles en la ciudad para la mejora de los entornos escolares, pensado desde la replicabilidad en otros centros educativos.
